GUÍA TURÍSTICA PARA CONOCER ZAFRA
El pasado día, 10 de abril, el alumnado de 3º de ESO del IES Los Moriscos de Hornachos disfrutó de una ruta histórico- literaria por la ciudad de Zafra; una vez que se nos aprobó el proyecto por parte de la Consejería de Educación de Extremadura.
El alumnado fue trabajando e investigando sobre diferentes aspectos culturales y literarios relacionados con Zafra y, como resultado; el grupo de 3º de ESO A diseñó una ruta histórico- literaria que permitirá al visitante conocer la bellísima ciudad pacense.
Recorrido
Pilar del Duque.
El Pilar del Duque es el pilar más antiguo de Zafra; data del siglo XV. Recibe este nombre porque antes se encontraba cerca del muro trasero del alcázar de los Duques de Feria. El pilar abastecía de agua la "Huerta Honda" y el jardín del palacio durante la época del segundo Duque de Feria (Lorenzo IV Suárez de Figueroa y Córdoba). El Pilar del Duque, antiguamente, estaba situado enfrente del palacio de los Duques de Feria, pero como consecuencia de la expansión de Zafra, fue trasladado a los aledaños de la antigua biblioteca. Está hecho de bloques de mármol y piedras.Tiene dos tubos que vierten agua en un vaso cuadrado, que, a su vez, vierte agua en un vaso rectangular. Está decorado de forma gótica. De ese pilar se puede coger agua, pero no es potable. Hoy en día se conserva en muy buen estado.
Se pueden difenciar tres características decorativas en el pilar:
- Entre los dos tubos, hay una cara de un hombre que tiene un tubo en la boca, que antes también echaba agua.
- Encima de esa cara, se ve un florero con azuzenas, que es el símbolo del pueblo. A los dos lados de ese florero se distinguen dos escudos, que son los escudos de los Duques de Feria, pero solo se ve el borde; porque cuando los franceses llegaron a Zafra en 1808, durante la Guerra de la Independencia, picaron los escudos.
- En el pináculo, hay cabezas de animales, porque antiguamente los ganaderos utilizaban el pilar como abrevadero para sus bestias. Arriba del todo, hay una circunferencia de color negro hecha de hierro.
Este pilar está ligado a una tradición gitana que se celebra durante la noche mágica de San Juan, el día 23 de junio. Esta tradición de la "Mojá de la Vara" consiste en mojar las varas usadas para el ganado y las carteras para atraer bienes y fortuna, una costumbre histórica que mantiene viva la tradición gitana en Zafra. El agua, como símbolo de purificación, está ligada al bautismo de Juan el Bautista. Esta actividad se desarrolla en Zafra, a las 12 de la noche en la mágica noche de San Juan. La presencia de la población gitana en Zafra ha sido histórica y continúa siéndolo desde los siglos posteriores a su llegada a la Península Ibérica, integrándose especialmente en la actividad comercial y ganadera de la ciudad. Zafra es reconocida por su larga tradición de convivencia entre gitanos y payos, siendo la comunidad gitana fundamental para el desarrollo de la emblemática Feria de San Miguel; la más antigua de España, que cumplió su 572 años el pasado año.
Fotografías
Monumento realizado en honor a los liberales de Zafra, 1812, creado por Juan Gila.
El monumento a los liberales en Zafra, obra del escultor local Juan Gila, se inauguró el 24 de septiembre de 2010 en la Plaza de "Los Escudos". Conmemora el bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812 y rinde homenaje a los extremeños que participaron en su creación. Consta de bloques de piedra y una base metálica con rostros y nombres grabados. Sobre una base metálica de color rojizo, se alza esta obra compuesta de bloques de piedra. En muchos de estos bloques, hay esculpido un rostro: una nariz y un ojo; en otros bloques, se divisan sus nombres y sus municipios.
El monumento se mandó construir por la asociación "Colectivo Manuel Peláez", que rindió homenaje a un profesor fallecido muy querido en Zafra, que ejerció su labor docente en el instituto Suárez De Figueroa de la localidad.
Fotografía
- Puerta de Palacio.
- Alcázar de los Duques de Feria.
En 1.437, Lorenzo II Suárez de Figueroa, dos años después de su matrimonio con María Manuel, descendiente de la realeza castellana, inició la construcción de un Alcázar, llamado Palacio de los Duques de Feria. Las obras, concluidas en 1.443, (como reza en una inscripción de acceso a la Torre del Homenaje), dieron como fruto un edificio en el que se buscaba más que la fábrica de un baluarte defensivo, la consecución de una residencia señorial. Su regularidad y precisión edificatoria concuerda con las construcciones palaciegas góticas del siglo XV; si bien, en cuanto a la decoración, responde al gusto mudéjar. Muy interesantes son las pinturas de la cámara de los esposos, situadas en la torre del Homenaje, así como los techos holladeros del salón principal de la planta baja. En época del segundo conde de Feria, se completó el edificio con las techumbres dispuestas en la Sala Dorada y en la Capilla.
En torno a 1.600, en tiempos ya del segundo Duque de Feria (Lorenzo IV Suárez de Figueroa y Córdoba), el viejo Alcázar medieval, obsoleto y limitado, fue sometido a una profunda remodelación. Las reformas, encomendadas al Maestro Mayor de las obras ducales, Francisco de Montiel, consistieron en la construcción de un precioso patio de mármol de líneas clasicistas de dos nuevas alas, con azoteas adosadas a ambos lados de la puerta principal y de otras tantas galerías abiertas a un nuevo jardín, que vendrían a complementar a la vieja “Huerta Honda”, como escenario de fiestas y juegos cortesanos. El jardín y la huerta se abastecían del agua proveniente del gótico Pilar del Duque. Por fin, hacia 1609 se construyó un pasadizo para unir el palacio con la anexa iglesia conventual de Santa Marina, siguiendo los mandatos de Doña Juana Dormer (primera Duquesa de Feria). El palacio es uno de los monumentos histórico-artísticos más importantes de la ciudad y emblema de la misma. Fue declarado monumento nacional en tiempos de la II República.
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Una de las leyendas existentes en Zafra, ligada al Alcázar, nos cuenta lo que aconteció aproximadamente en el año 1460, relacionado con el gobernador D. Mendo Méndez de Peláez, conocido popularmente por «Bigotes». La leyenda se desarrolla en el caluroso verano del año mencionado, que por estos lares es sofocante y muy seco; hasta tal punto de que las fuentes y pozos de la población carecían de agua. Solamente la fuente del patio del castillo manaba gran cantidad de agua cristalina y fresca.
A continuación, reproducimos la leyenda de Bigotes:
Una mañana de Agosto (martes), una gitana se introdujo en el patio burlando a la guardia del castillo con intención de coger de la fuente agua para beber. Siendo sorprendida en el intento, los guardianes la llevaron ante D. Mendo (Bigotes), el cual increpó a esta diciendo:
»Como mala gitana, te atreves a entrar en el castillo y coger agua que no es tuya!»
A lo que la gitana respondió llorando:
»¡Perdonadme, mi Señor, mi madre se muere de sed y el cántaro de agua es para ella! ¡Tened piedad!»
D. Mendo no se conmovió ante las súplicas y llantos de la gitana y ordenó el siguiente castigo:
Se tiraría el cántaro al aire y por cada trozo en los que se partiera este, supondría un latigazo para la gitana. El cántaro se partió en siete pedazos, por lo que la gitana recibió siete latigazos; a continuación, fue expulsada. Cuando esta iba saliendo, se volvió para mirar a D. Mendo y le echó la siguiente maldición: «¡siete trozos, siete! ¡Los siete días de la semana! ¡Hoy es martes, te espero para el martes próximo!¡Tanta agua tendrás, que navegarás en ella, maldito!
El gobernador, aunque carecía de toda compasión y conciencia, esa noche no pegó ojo, pues recordaba la maldición que la gitana le había proferido.
A la mañana siguiente, D. Mendo se levantó con mucha fiebre, que iba aumentando día a día agravando su salud, hasta que el lunes siguiente, falleció.
El martes por la mañana, el cadáver de D. Mendo yacía expuesto en una de las salas del castillo. Ese día hubo una copiosa tormenta, que en pocas horas inundó las dependencias del castillo y el pueblo. La caja con el cuerpo de D. Mendo (Bigotes) quedó flotando hasta que llegó a un riachuelo cercano que la desplazó hacia un precipicio en forma de catarata y allí quedó varada. En ese momento, apareció el fantasma de la gitana y le dijo: ¡Mi maldición se ha cumplido! ¡Tanta agua tendrás que navegarás en ella, maldito! ¡Ahora, húndete en los abismos! La gitana desapareció y el ataúd del conde se perdió en el fondo. De ahí procede el dicho popular: »Llueve más que cuando enterraron a Bigotes». O también conocido como: «Llueve más que cuando enterraron a Zafra.
Santa Marina y Puerta del Acebuche. El origen de la Iglesia de Santa Marina está unido al Alcázar de los Duques de Feria por medio de una construcción del siglo XVII. Fue sufragado por doña Margarita Harrington, prima de la Duquesa de Feria y levantada, a su vez, sobre una antigua ermita dedicada a Santa Marina. La estructura de la iglesia es de cruz latina y está construida en su totalidad de ladrillo, excepto las puertas, ventanas y zócalos. En su interior se conservan algunos objetos de mención, como la imagen orante de la fundadora y parte del retablo mayor, de traza barroca clasicista.
- Calle Sevilla. Se accedía por la Puerta de Sevilla, que, actualmente, solo tiene los arranques del arco.
- Convento de Santa Clara, obra mudéjar del s. XV.
Plaza Grande, s.XVI; muchos de sus soportales son del S.XV. Sus soportales apoyados sobre arcos de ladrillos, sin recubrimiento tras la última reforma de 1975, que descansan en columnas de mármol y pilastras de granito de variados estilos y formas, acogieron en un pasado al comercio local de la villa; hoy acogen a los clientes de los bares que dan vida a la misma. Zafra ha destacado de otras poblaciones cercanas a ella por ser desde sus orígenes una población de comerciantes y artesanos. La Plaza Grande y la Plaza Chica han sido escenarios de sus actividades. Antiguos pobladores: musulmanes, judíos y cristianos han dejado huella en estas dos plazas, así como los mercaderes Cameranos. La Plaza, situada dentro del casco urbano, era centro de citas y donde se establecían los ricos mercaderes con sus tiendas de tejidos. Los judíos colocaban sus tenderetes bajo los soportales y; más adelante, los Cameranos comerciantes de la Rioja. Hasta la plaza llegaban los coches de mula por el empedrado de la calle Sevilla. En su disposición original presidía la plaza una primitiva Iglesia de Sta. María y su anejo cementerio, derribada en el S. XVI. Esta se traslada a los solares vecinos, erigiéndose la nueva Iglesia de la Candelaria (1546). La plaza ganó espacio y con esta ampliación se consideró nueva en aquel momento. De la primitiva iglesia tenemos una pila bautismal que puede verse en la Candelaria, en la capilla de la Virgen de la Valvanera. Además de centro comercial urbano de la Villa (S. XV), la Plaza Grande ha sido escenario de los principales acontecimientos sociales, profanos y religiosos, festejos populares; usada como coso taurino (S. XVI) y fue un salón de audiencia real en 1977, con la venida de los anteriores Reyes de España don Juan Carlos y doña Sofía para inaugurar las obras de restauración que se hicieron en ambas plazas. (En 1973, siendo don Juan Carlos príncipe, fue nombrado “Alcalde Perpetuo Honorario de Zafra”). Bellas Artes las declaró oficialmente “Conjunto Histórico Artístico” en 1965. Los cameranos eran un grupo de ganaderos de la Sierra de Cameros, en la comunidad de La Rioja, que se asentó en la ciudad de Zafra desde el siglo XVI y que controlaron durante más de dos siglos su comercio y los cargos concejiles. Por esta sencilla razón, una vez establecidos en Zafra como colectivo unido y poderoso, determinaron adquirir una imagen de dicha advocación mariana y levantar un retablo, o capilla, para su culto y veneración. Así, desde los últimos años del siglo XVII y primeros del XVIII, se fue asentando en Zafra la numerosa colonia de aquellos emigrantes, que desde la Tierra de Cameros (comarca natural de Logroño y cuya iglesia dependía del obispado de Calahorra), se trasladaban a nuestra población; unos como ganaderos; otros como mercaderes o comerciantes, en busca de una mejor posición y estado social. A la Plaza Chica se accede desde la Plaza Grande a través del conocido como «Arquillo del Pan», llamado así, ya que allí se encontraba una panadería. En dicho arco podemos encontrar una hornacina dedicada a la Virgen de la Esperancita, donde se encuentra una réplica de la antigua figura de madera policromada en un pequeño retablo Barroco con las figuras de Santo Domingo y San Francisco de Asís. La imagen original de la Virgen de la Esperancita se conserva en la Iglesia de la Candelaria.
La Plaza Chica de Zafra es la más pequeña y antigua de los dos plazas porticadas de la ciudad de Zafra: la Plaza Grande y la Plaza Chica, comunicadas ambas por medio del Arquillo del Pan.
Puerta de Jerez, Calle Jerez, s. XV, gremio de zapateros, Puerta de Jerez, Callejita del Clavel, Ana la Nalga. Capilla del Cristo de la Humildad y Paciencia, Miércoles Santo.
Calle Boticas y Casa del Ajimez. Barrio con construcciones de los siglos XIV y XV. Aunque existen numerosas construcciones repartidas por el casco histórico de Zafra, destacan la Plaza Grande y la Chica, y la Casa del Ajimez. Entre todos los edificios que conforman la calle Boticas, destaca por su singularidad la llamada Casa del Ajimez, hoy Centro de Acogida al Turista. Desde finales del siglo XV albergaba de las boticas de la villa, en cuyo interior existía una o varias armaduras repletas de botes y cajas, conteniendo los más diversos productos de la farmacopea del momento, dispuestos para ser mezclados por medio del almirez, el alambique o la redoma, dando como resultado drogas y compuestos con que aliviar al enfermo. El primer boticario del que tenemos noticia es Juan Vázquez Durán, allá por 1566. Fotografía
Ruy López, plazuela, primer campeón del mundo de ajedrez.
Casa Natal de Dulce Chacón.
Parroquia de La Candelaria. Construida en terrenos del noble García de Toledo para sustituir a la primitiva iglesia ubicada en la Plaza Grande. Se inician las obras a petición del tercer conde de Feria en 1527 y se abre al culto en 1546, aunque sin terminar porque continuaron las obras hasta finales del siglo XVI. Su proceso constructivo tuvo numerosos altibajos y hoy en día hay partes de la decoración exterior sin terminar. Sin embargo, no merma su unidad espacial y estética. Gracias a las donaciones de los fieles y los poderosos mercaderes se completó la ornamentación del interior.
La Iglesia edificada en líneas góticas, se continuó con estilo renacentista y barroco en su ornamentación interior. Fueron Maestros Mayores de la fábrica Juan García de las Lieves y Andrés de Maeso. Otros autores de las obras artistas decorativas que guarda son Blas Escobar y José de Arce.
La portada principal del templo que da la exterior es del año 1701. Está hecha de mármol y está adornada con imágenes de la Virgen en el centro y San Pedro y San Pablo a los lados.
El Templo muestra una sola nave, con capillas entre los contrafuertes y coro alto a los pies, crucero de alas cortas y ábside ochavado.
Sus dimensiones son: 47 metros de largo, 25 metros de ancho en el crucero y 22 metros de altura.
Colegiata
En 1609, la Iglesia fue erigida Colegial Insigne gracias a las gestiones del Duque de Feria.
Zafra era el centro del importante Ducado de Feria. Los señores de Feria, con destacados puestos políticos en la nación, no querían una simple parroquia para su territorio. Por ello, el Duque pide al Papa Paulo V convertir el principal templo de sus dominios en Colegiata, con Abad, canónigos y demás clérigos.
Durante dos siglos, del XVII al XIX, fue regida por 14 abades y un coro, situado en el centro de la iglesia, daba asiento a los canónigos en los numerosos sillones que actualmente podemos ver distribuidos por el templo. Después de más de 200 años como Colegiata desaparece la institución (por problemas económicos y de gestión) y vuelve a convertirse de nuevo en Parroquia.
La Colegiata fue una muestra del poder nobiliario. Los escudos de la Casa Ducal se repiten por todo el edificio, tanto en los muros exteriores como en su interior (podemos verlo en el coronamiento del Retablo Mayor).
Finalmente, la ruta terminó en Hornachos, tal y como habíamos previsto, el día 10 de abril.
Uno de los temas abordados en el proyecto era la necesidad de seguir luchando en favor de la tolerancia, el respeto, el diálogo y la paz, conociendo “in situ” el enriquecimiento que supone el contacto entre los pueblos. En consecuencia, además de conocer el legado judío, musulmán, cristiano y gitano, a través de la literatura, la tradición popular y la historia.
La valoración realizada por del alumnado, profesorado participante y comunidad educativa ha sido muy positiva, y consideramos necesario seguir implementando esta iniciativa por parte de la Consejería de Educación de Extremadura.
| ¡ENHORABUENA AL ALUMNADO PARTICIPANTE!
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